La triste vida de un iogur
Me despierto, medio congelado y medio dormido en una fría instancia. A veces acompañado, otras completamente solo. Totalmente a oscuras.
Se enciende una luz, se abre una puerta, y contemplo ante mis ojos un exterior hermoso.
Nadie me dice nada. Me observan, me eligen o me menosprecian.
Me abren la cabeza, y empiezan a sorberme los sesos, como quien se bebe un sorbete de limón.
No queda nada de mí. Solo los despojos. Me echan en un cubo, junto con otros parientes despojados de su ser.

1 Comments:
Uohhh!!! mira lo que he encontrado por aquí un iogur que tiene vida, jejeje...
Yo soy un helado de... mmmmm (tendrás que adivinarlo...)
Hasta otra
11:41 a.m.
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